lun 11a. Ordinario año Par (Id=412)

Antífona de Entrada

Tengo los ojos puestos en el Señor, porque él me libra de todo peligro. Mírame, Dios mío, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Nos acogemos, Señor, a tu providencia que nunca se equivoca, y te pedimos humildemente que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquéllo que pueda contribuir a nuestro bien.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Apedrearon a Nabot hasta que murió

Lectura del primer libro de los Reyes
21, 1-16

Nabot de Jezrael tenía una viña junto al palacio de Ajab, rey de Samaria. Y Ajab dijo a Nabot: "Cédeme tu viña para hacer un huerto, ya que está al lado de mi palacio. En su lugar te daré un huerto mejor o, si lo prefieres, su valor en dinero".
Nabot dijo a Ajab:
"¡Líbreme el Señor de darte la herencia de mis antepasados!"
Ajab regresó al palacio triste e irritado por la respuesta negativa de Nabot, el jezraelita. Se acostó con el rostro hacia la pared y no quiso comer. Su esposa Jezabel se acercó a la cama y le dijo:
"¿Porqué estás de mal humor y no quieres comer?"
El respondió:
"Es que he hablado con Nabot, el jezraelita, y le he dicho: Véndeme tu viña, o si lo prefieres te daré un huerto a cambio. Y él ha respondido: "No te la cederé"".
Su mujer le dijo:
"¿Eres realmente rey de Israel? Levántate come y no te preocupes. Yo te daré la viña de Nabot, el jezraelita".
Ella escribió unas cartas en nombre de Ajab, las selló con el sello del rey, y se las envió a los ancianos y notables de la ciudad de Nabot: En las cartas decía:
"Proclamen un ayuno y hagan que Nabot se siente delante de la asamblea. Pongan ante el dos hombres perversos que declaren contra él diciendo: "Ha maldecido a Dios y al rey". Sáquenlo fuera y mátenlo a pedradas".
Los ancianos y notables de la ciudad de Nabot procedieron como les había mandado Jezabel en las cartas. Proclamaron un ayuno y llevaron a Nabot ante la asamblea. Llegaron los dos hombres perversos, se sentaron frente a él, y acusaron a Nabot ante el pueblo diciendo:
"Nabot ha maldecido a Dios y al rey".
Lo sacaron fuera de la ciudad y lo mataron a pedradas. Y mandaron decir a Jezabel:
"Nabot ha muerto apedreado".
En cuanto lo supo Jezabel, dijo a Ajab:
"Levántate y toma posesión de la viña de Nabot, el jezraelita, el que se negó a vendértela, pues ya no vive; ha muerto".
Al oír esto, Ajab se levantó, bajo a la viña de Nabot, el jezraelita, y tomó posesión de ella.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 5, 2-3.5-6.7

Señor, atiende a mis gemidos.

Escucha mis palabras, Señor, atiende a mis gemidos, oye mi grito suplicante, Rey mío y Dios mío; porque a ti te estoy invocando.
Señor, atiende a mis gemidos.

Tú no eres un Dios que ame la maldad; el malvado no encuentra refugio junto a ti, ni el necio resiste tu mirada.
Señor, atiende a mis gemidos.

Tu odias a los que hacen el mal; haces perecer a los mentirosos, al hombre sanguinario y traicionero lo detesta el Señor.
Señor, atiende a mis gemidos.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos y una luz en mi sendero.
Aleluya.

Evangelio

Yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
5, 38-42

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no enfrenten al que les hace mal; al contrario, al que te abofetea en la mejilla derecha, preséntale también la otra; al que te demande para quitarte la túnica, dale también el manto; y al que te pida que lo acompañes mil pasos, ve con él dos mil. Da a quien te pida, y no des la espalda al que te pide prestado".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Confiados en tu misericordia, Señor, venimos a tu altar con nuestros dones, a fin de que te dignes purificarnos por este memorial que estamos celebrando.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

El misterio de nuestra salvación en Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor.
El, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso,
con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria diciendo:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Yo les aseguro que todo cuanto pidan en la oración, si tienen fe en obtenerlo, les será concedido, dice el Señor.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Padre santo, tú que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, guíanos por medio de tu Espíritu a fin de que, no sólo con palabras, sino con toda nuestra vida, podamos demostrarte nuestro amor y así merezcamos entrar al Reino de los cielos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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